nos mueve la tierra

Coliflor al ajo (o al ajillo)

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Finiquitado el invierno nos lanzamos a recorrer las aristas verdes y amarillentas de la primavera. Verdes de nacimiento y amarillas del fruto. Que con el azul conforman la triada perfecta de la pintura abrileña. La huerta en su plenitud.

Ha sido un suspiro (como los de monja). En un suspiro se nos han ido las comidas pandémicas de hielo y escarcha; y ya tenemos aquí, sobrevenidas, las comidas pandémicas (y alérgicas) de lluvia y chaparrón. La huerta en su plenitud.

No resultaba fácil elegir un plato, como tampoco resultaba nada fácil seleccionar un ingrediente principal de entre los muchos que pueblan los campos estos días. La tierra es en estas fechas una parturienta empedernida… constante, interminable. La huerta en su plenitud.

Y nos hemos decantado por la coliflor, por esa pelota blanca, rugosa y cabezona. Ramilleteada. Abrazada por hojas verdes como manoplas. La coliflor es a Madrid como el mejillón es a Galicia o como el bacalao es a un portugués, que lo mismo da -incluso Griñón celebra una fiesta anual-. Estamos seguros de que no podíamos iniciar de mejor manera estos platos primaverales. Elegir la coliflor y el ajo es jugar sobre seguro, es ver de refilón las cartas al contrario mientras que disimulas un órdago ganador.

La coliflor -originaria de Asia Menor, Líbano y Siria- se encuentra en la lista de los 20 primeros productos con más nutrientes, según el índice ANDI. Reduce el riesgo de algunos tipos de cáncer, su alto contenido en fibra y agua la hace excelente para el sistema digestivo, como fuente de colina es inmejorable para el aprendizaje y la memoria, y su contenido en vitamina K mejora la salud de los huesos. Algunos la desprecian por su mal olor al cocer. En esos casos de nada valdrá decirles que con un chorrito de leche, vinagre o limón (mejor corteza) el problema desaparece. Suelen ser causas perdidas para los fogones.

Y sobre el ajo hablaremos en una próxima entrega. La lista de propiedades, cualidades y beneficios es tan extensa que preferimos desarrollarla en solitario.

Ahora vayamos con esta receta intensa, tostada, sabrosa y nutritiva. Tres simples pasos para novatos. Belleza y recuerdos en la simplicidad.

¿Te animas?

Ingredientes para 4 personas:

  • 1 coliflor grande
  • 8 dientes de ajo
  • Aceite de oliva
  • Sal

RECETA:

  1. Se cuece la coliflor en agua hirviendo con sal. Se escurre y se trocea. Seguidamente, se coloca en una fuente de horno y se añade sal.
  1. En una sartén con aceite se fríen los ajos cortados en láminas, con cuidado de que no se quemen. Deben quedar dorados.
  1. Se riega la coliflor con el aceite y los ajos y se mete la fuente en el horno previamente calentado a 180 grados. Se deja gratinar entre cinco y ocho minutos. Cuando veamos que la coliflor comienza a adquirir un tono ligeramente dorado.

 

NOTAS:

  • Mucho cuidado con hervir la coliflor en exceso. Debe quedar al dente. Un tiempo aproximado podría ser de 12 a 15 minutos de cocción.
  • Una vez regada con el aceite y los ajos, y antes de introducirla en el horno, se puede espolvorear con pan rallado mezclado con perejil bien picado, que potenciará el gratinado.
  • Se puede servir la coliflor con un poco de pimentón por encima.
  • Puedes acompañar también con una buena mayonesa casera.

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