nos mueve la tierra

Entrevista: Pedro Barato

(Presidente de ASAJA. Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores)
Categorías Conversaciones / Tertulias

“El sector agrario no interesa a los poderes públicos porque no da votos”

En la actualidad, un recorrido por el campo español no nos proporciona más que disgustos. La realidad es que aparentemente estamos ante un sector bastante tocado y las circunstancias que han conducido a esa situación son muchas y variadas, pero ¿en cuáles habría que poner el acento de manera prioritaria?

Primero, el sector agrario, tanto español como europeo y yo diría mundial, tiene muchos escalones, pero si yo tuviera que citar algo primordial añadiría lo siguiente, que los poderes públicos a lo largo de nuestra historia reciente no han tenido al sector agrario como algo primordial, como esencial, siendo un sector en el que nos dedicamos a hacer algo importantísimo de cara a todo lo que pregonan nuestros dirigentes, tanto españoles como europeos. El único sector que cumple rigurosamente con todo somos nosotros.

Somos un sector económico, somos un sector social y somos un sector medioambiental. No olvidemos que en España estamos en más del 80 por ciento del territorio, y la valora-ción que se hace del sector agrario es una valoración que bueno… El sector agrario tris-temente viene siendo noticia cuando hay cortes de carretera, cuando hay una manifesta-ción, cuando hay una reivindicación, cuando la realidad es que hoy es un sector más esencial que nunca. Cuando en marzo empieza todo el lío del Covid, de la pandemia, ¿qué hubiese pasado si hubieran faltado alimentos en nuestras casas? Creo que no ha-ce falta decirlo, sino hacerlo. Que este sector sí que es de los esenciales.

De cada 100 productos que el consumidor consume en España, el 98 por ciento los ha tenido todos en el frigorífico o los ha tenido todos en la cadena de alimentación. Todos. Y cuando digo todos son todos. Lo que hacemos es poner alimentos para comer tres veces al día, porque en un país desarrollado como el nuestro comemos tres. Y se puede pasar de algunas cosas, pero de alimentarnos no podemos pasar. Es un factor esencial. Por lo tanto, a mí me hubiese gustado que a lo largo de esta historia reciente el sector agrario hubiese tenido otra dimensión de cara a los poderes públicos. Como ha ocurrido en otros países vecinos, como Francia o Italia; o en los países más desarrollados del mundo, que apoyan a la agricultura, como Japón o Estados Unidos, donde hay una crisis y hay miles de millones para dar la cobertura a este sector. Por lo tanto, ésa sería mi primera valora-ción.

Francia siempre ha tenido en un pedestal a su sector primario. Y dicho esto, ¿en qué punto están entonces las relaciones y las conversaciones con las institucio-nes? En una entrevista reciente usted lamentaba que el Gobierno “criminalice” es-te sector, utilizó ese termino, “criminalizar” un sector que, desde luego, no se lo merece.

Lo primero que tengo que decir es que todo en la vida… cuando un pueblo se desarrolla o una sociedad se desarrolla es porque desde la base, desde el inicio hemos creado formación, hemos creado educación, hemos creado cultura, hemos creado respeto, he-mos creado unas bases sólidas para hacer las cosas. Cuando a lo largo de nuestra histo-ria reciente desaparecen las Oficinas de Extensión Agraria, desaparecen los cuarteles de la Guardia Civil de los pueblos, algo muy importante, es porque este sector no les intere-sa, no les ha interesado desde el punto de vista político.

Del sector agrario se acordaban hace tiempo cada cuatro años, cuando llegaban las elecciones. Ahora lo que pasa es que como las elecciones las tenemos de manera tan continua, pues vienen por aquí de vez en cuando. Por lo tanto, para tener un sector forta-lecido tenemos que tener unas bases sólidas. Si no tenemos esa educación, si no tene-mos esa formación, si no tenemos esa cultura de lo nuestro… Yo que he tenido el privi-legio de visitar muchos países, nosotros tenemos más quesos que Francia y tenemos mejores quesos que Francia, pero si tú vas a comer a casa de un agricultor francés o vas a un restaurante no te vas sin comer queso. Aquí nos ha costado una barbaridad, pongo como ejemplo, el quitar los platos de mantequilla de los restaurantes. No digo que haya que quitar los platos de mantequilla, pero nosotros tenemos un cultivo hegemónico en el mundo que es el aceite de oliva. Poner esa botella de aceite hoy en los restaurantes ha costado mucho.

Para tener un sector fortalecido hay que tener unas bases sólidas basadas en la educación, la formación, la cultura de lo nuestro…

Y cuando me habla de la interlocución con los ministerios, yo he tenido y tengo interlocu-ción con muchos ministros, pero el problema no solamente es la relación con el ministe-rio de turno. Yo le hago una pregunta: en las ruedas de prensa posteriores al Consejo de Ministros, ¿cuántas veces aparece el ministro de Agricultura? siendo un país eminentemente agrario. No olvidemos que si sumamos lo que nosotros hacemos junto con la agroindustria española, superamos en el PIB al automóvil, lo superamos. Reitero, todo esto hay que empezar por abajo… Aquí se habla de la España vaciada, entonces ¿cómo es posible que un kilovatio de luz le cueste lo mismo a un bar de mi pueblo, que tiene 55 habitantes, que a un restaurante en la Castellana? No es lo mismo. ¿O que la Seguridad Social cueste lo mismo con las perspectivas que hay en una población de Ma-drid, Barcelona o Bilbao? No puede ser lo mismo. Bueno, pues a todo este tipo de cosas es a lo que yo me refiero para poner en valor este sector. Si no se hace así, pues… Si aquí empezáramos a decir que España, como estudiábamos en los libros de geografía, es un país eminentemente agrícola y ganadero, y lo desarrollamos, propiciaría un efecto diferente a lo que estamos viviendo. Y no olvidemos que en el campo ha habido poca formación académica, digo ha habido, pero también ha tenido una inteligencia natural que no ha tenido ningún sector.

Bueno, siempre se ha considerado, al menos en los últimos tiempos, a la cartera de Agricultura como una cartera menor.

Y llegaremos a que sea una Secretaría de Estado.

¿Ha llegado a alguna conclusión del por qué los distintos gobiernos en España han perpetuado ese abandono? ¿Razones económicas, políticas, sociales? Y todo es mucho más grave si tenemos en cuenta que hablamos de un país en el que el turismo tiene un peso específico evidente, un sector íntimamente relacionado con la alimentación.

Bueno, de los 86 millones de ciudadanos que visitan nuestro país, entre 12 y 14 vienen por nuestra gastronomía y por nuestra dieta mediterránea y por nuestros productos. Pero al final el político, tristemente, mide esto en votos. Y es que Leganés, Parla o Valdemoro, poblaciones anexas a Madrid, u Hospitalet o Cornellá, en Cataluña, son núcleos pobla-cionales y cinturones de las grandes ciudades que tienen más votos que toda mi provin-cia entera. Yo creo que equivocadamente lo miran desde ese punto de vista. Nosotros estamos haciendo una labor importante desde el punto de vista de tratar de sumar con hechos y no con campañas de publicidad. Nosotros estábamos en la calle reivindicando lo nuestro en el mes de marzo. Estábamos con los tractores en las carreteras y los trac-tores tuvieron que cambiar de dirección hacia nuestros pueblos, a desinfectar nuestras localidades a cambio de nada, sin cobrar nada.

El sector agrario es muy generoso y muy solidario. Por lo tanto, yo creo que no hay que ser catastrofista, pero claro, si yo comparo la atención que un primer ministro francés le dedica a la agricultura con respecto a la que le dedica un primer ministro español. Hay mucha distancia entre uno y otro. El ejemplo es cómo Macron defendía hace unos días al sector agrario diciendo que podemos hacer lo que queráis, pero sin agricultura no somos nada en Francia. Bueno, pues eso también se echa en falta. Y eso también es empezar por la base.

La renta agraria en España se desplomó en 2019 un 8,6 por ciento y la última EPA (Encuesta de Población Activa) de enero fijó la cifra de desempleo en el sector agrícola en la mayor de los últimos cuatro años. Son dos ejemplos recientes de la situación. ¿Han calado algo las movilizaciones emprendidas hace un año?

Han calado algo, pero no han solucionado lo que nosotros estamos reivindicando. Aquí se pierde el tiempo miserablemente y voy a poner otro ejemplo, usted como yo paga en su casa por la luz que consume mensual o bimensualmente, otra cosa es que nos que-jemos si es mucho o poco, pero yo, como agricultor de regadío, estoy pagando durante nueve meses un término cuota/potencia en mi recibo de la luz que yo no consumo, no gasto, pero para poder regar tres meses tengo que tener ese recibo de esa forma. ¿Ha-brá algo más absurdo?

Lo único que no tiene precio es nuestro trabajo… Lo que queremos es que lo que nosotros producimos tenga un precio para vivir como cualquier sector

Yo creo que hay situaciones que son evidentes, creo que hay cosas que se pueden ha-cer perfectamente. ¿Qué estamos pidiendo ahora? Lo único que no tiene precio es lo nuestro, lo de los agricultores. Nosotros vamos a un lineal a coger un champú o a coger un kilo de arroz, lo que sea, y ahí pone 1,50 euros, 2,20 euros, 5,10 euros, tiene un pre-cio, pero lo mío no tiene precio. Lo mío me lo pagan cuando ellos quieren y como a ellos les da la gana, por eso hemos pedido esa Ley de la Cadena Alimentaria, para que, por lo menos, haya unos índices que fijen, es que no se pueden hacer los precios de arriba abajo. Mire, España recibe en torno a 4.800, 4.900 millones de euros al año. Se creen que es para los agricultores. Nosotros somos los intermediarios de ese dinero, pero con ese dinero lo que ocurre es que los productos están mucho más baratos. ¿Quién se lleva esto? la cadena que vende los productos, porque si no estuviera ese dinero habría mu-chos menos agricultores y al final la cosas valdrían mucho más caras. Bueno, pues todo ese ejercicio didáctico, ese que estamos haciendo, nos va a decir que lo único que que-remos es que lo que nosotros producimos tenga un precio, no un precio de coste de pro-ducción, un precio por el cuál se pueda vivir perfectamente, como vive el que hace los coches, el que hace las piezas o el que hace los cristales, como vive cualquier sector.

Es verdad que junto a la caída de los precios en origen, que es lo que usted acaba de señalar, denunciaban los incrementos de los costes de producción, que son evidentes.

Evidentemente. Aquí cuando, por ejemplo, hay un lío con Rusia por el gas a Europa, Pu-tin dicta la prohibición de exportar productos de la Unión Europea a Rusia, pero ¿qué tiene que ver el gas con esto? Otro ejemplo, ha habido un conflicto entre Boeing y los aviones europeos de Airbus. Y el lío lo pagamos nosotros, porque el señor Trump puso los aranceles al aceite y al vino. ¿Que tiene que ver esto? Estos son ejemplos macro, pero vayamos a los micro. No hace falta más que ver los precios constantes, cómo han subido en manos del agricultor y los precios constantes cómo han subido al consumidor. Si yo le digo a usted que tenemos precios en algunos cultivos continentales de hace 36 años. Es imposible.

¿Por qué lo mantenemos? Porque, como yo digo, muchas veces podemos ser medio tontos, pero tontos del todo, no. ¡Aquí tienen una cara que se la pisan! Aquí tenemos que aceptar por decreto ley un Salario Mínimo Interprofesional porque les da la gana a estos señores. Oiga. ¿Dónde están las relaciones laborales? ¿Dónde está la relación entre los sindicatos y los empresarios?

Bueno, al final todo conduce al inicio. Y luego, si te descuidas, aquí resulta que están jugando con las personas con una irresponsabilidad tremenda. Nosotros hemos firmado miles de contratos en origen, en Polonia, en Ecuador, en países que todavía no estaban en la Unión Europea. Hemos traído a esas personas, porque son personas, y les hemos dado un alojamiento digno. Han vuelto a sus países, les hemos pagado un salario, el que decía los convenios. Yo siempre he defendido que la inmigración para nosotros nunca ha sido un problema. Ha sido una solución. Pero aquí cogemos un barco en el Mediterrá-neo, traemos a esas personas y los tratamos como si fueran animalitos. Los soltamos por ahí y que se busquen la vida. La vida no es así. Estamos viendo ahora mismo lo que está ocurriendo.

¡Tienen una cara que se la pisan!… Tenemos que aceptar un Salario Mínimo Interprofesional porque les da la gana a estos señores.

Y luego estos que hacen estas cosas dicen que nosotros tenemos a los trabajadores en régimen de semiesclavitud, ¿habrán pisado estos el campo alguna vez o habrán visto alguna vez cómo se trabaja y cómo tenemos a la gente en el campo? Tuvimos la crisis de 2008. La construcción se paró. Toda esa gente la absorbimos nosotros en el campo y en nuestros pueblos porque nosotros hemos tenido compromiso. Fuimos los que mon-tamos la España industrial y nos quedamos con la población envejecida en el campo. Entonces, todo ese tipo de parámetros, todo este tipo de situaciones son las que hay que trabajar con equilibrio y luego legislar con cabeza, no con ideología, porque esta gente nos lleva a una ideología que desde luego yo no quiero esto para mis hijos.

Habla de los hijos. Y hay un aspecto que ustedes reivindican por naturaleza y que a nosotros, como Fundación, también nos interesa especialmente, y es la situa-ción de los jóvenes, el futuro de los más jóvenes en el campo…

Nosotros en nuestro apellido lo llevamos. Nuestro nombre es ‘Asociación Agraria’ y el apellidos es ‘Jóvenes Agricultores’. Hacemos muchas incorporaciones de jóvenes, pero el problema es que la burocracia mata a este país y mata a los jóvenes agricultores. Hay gente que se incorpora, pero podíamos hacer las cosas un poco mejor. Aquí hay una máxima que decían los agricultores mayores: un joven se podía incorporar a la agricultu-ra si su padre era rico, pero si su padre no era rico no se podía incorporar porque el pre-cio de la tierra era… bueno. Hoy ya hay otras formas y otras maneras de incorporarse. Lo que no podemos hacer es decirle a ese joven que en seis meses va a cobrar lo que le corresponde por ley o le llega antes el préstamo de la caja que lo que el Estado o la co-munidad autónoma tiene que pagar. ¡Ya vamos mal! Y, en segundo lugar, este es un ne-gocio que no empiezas a producir o a vender al día siguiente, aquí hay que pedir cuentas como mínimo a los cuatro o cinco años, porque son inversiones y son inversiones en cul-tivos leñosos, que tardan en producir algunos hasta siete u ocho años.

La burocracia mata a este país y mata a los jóvenes agricultores, que debe-rían estar exentos de pagar impuestos.

Por lo tanto, ¿qué es lo que yo demando para el joven agricultor? Menos burocracia y, desde luego, mucho más apoyo económico por las circunstancias que estamos viendo ahora mismo. El problema está en que ¿cómo vamos a incorporar a un joven si no tiene banda ancha en su pueblo? ¿Cómo vamos a poner una quesería en ese pueblo si no podemos vender el queso por internet? porque aquí ya no hay casi posibilidades de ven-ta, hoy en día lo online es lo que está funcionando, y más con la pandemia. Por eso vol-vemos a la base. O tenemos una base donde exista una red de digitalización con la que se pueda trabajar o se hace muy cuesta arriba hacer determinadas incorporaciones. Y luego volvemos a lo de siempre. Si yo le digo a usted que las antenas miran para las au-tovías y miran para el AVE, aunque se corte de vez en cuando, y están de espaldas al mundo rural. Es imposible… Y luego hay otro tema importantísimo que es todo el tema fiscal, el tema de los impuestos, donde los jóvenes tendrían que estar exentos porque si no tienen que vender lo que han comprado para pagar los impuestos.

Efectivamente, un tema crucial es el de la digitalización en la España rural, sobre el que nosotros hemos reflexionado mucho. Pero avancemos en un tema también básico. El pasado mes de enero se aprobó el Real Decreto de aplicación de la PAC (Política Agraria Común), del que ha afirmado, entre otras cosas, que supone una reducción de ayudas de cara a este año y al próximo, que en realidad “viene a so-lucionar muy poco o nada”.

Vamos a ver, aquí, al final, matamos moscas a cañonazos. Aquí se dijo que había más dinero que en cualquier período y resulta que la primera medida es que se rebaja un 2 por ciento el presupuesto para este año. Un 2 por ciento es mucho dinero, estamos ha-blando de 100 millones. En el campo no se pueden hacer las cosas de hoy para mañana, hay que hacerlas pausadas, analizando, y, desde luego, esta aplicación de lo que es el decreto de convergencia, pues hay sectores, como la ganadería en su conjunto, que van a sufrir mucho, a no ser que se tomen medidas para paliar los efectos que van a tener. Y luego esto al final, el reparto de ayudas, es ideología: Todo el mundo igual. Todo el mun-do no podemos ser iguales. Lo tenemos en muchos ejemplos. A uno le das dos y lo mul-tiplica por cuatro, y a otro pues le das dos y lo que hace es gastárselo al día siguiente. Ese tipo de cosas tienen que tener.. Y luego España es muy diferente. Aquí tenemos una España seca, tenemos una España que tiene más agua, tenemos una España con un clima mediterráneo, tenemos otra España que ha sufrido especialmente la tormenta Fi-lomena, que ha producido unas pérdidas y unos problemas tremendos. Es distinto y es diferente. La PAC es necesaria, pero lo que hace falta es repartirla con objetividad, no con criterios políticos.

Por último, dos cuestiones que creemos importantes. En primer lugar, la situación del sector de frutas y hortalizas. ¿En qué momento se encuentra? ¿Alguna novedad?

Bueno, las frutas y hortalizas son un sector importantísimo en nuestro país, con un desa-rrollo tremendo, con una profesionalidad tremenda, con una gran calidad y que, desde luego, todo no es malo. Yo creo que el sector de frutas y hortalizas se ha comido al de algunos países vecinos. El sector de hortalizas tiene muchas amenazas, fundamental-mente de plagas que vienen de otros países. Y que las condiciones de producción no son las mismas las que tenemos aquí que las que ellos tienen. Aquí nos prohíben mate-rias activas para controlar plagas, a otros no se las prohíben. Por otro lado, está el dump-ing social, el de la competencia desleal. El trabajo que nosotros hacemos aquí es un tra-bajo del siglo veintiuno y con salario del siglo veintiuno. Otros no. Pero es un sector muy dinámico.

Las frutas y hortalizas son un sector importantísimo en nuestro país, con un desarrollo y una profesionalidad tremendas, con una gran calidad.

Luego están las inclemencias, que no vienen siempre a gusto de todos, porque hemos tenido problemas con la alcachofa, hemos tenido problemas con el calabacín y hemos tenido problemas con el pepino, pero, como digo, es un sector muy importante, y lo que hace falta es dejarle que siga conquistando mercados y hacerle por todos los sitios auto-pistas de salida. Y en cuanto a las entradas habrá que jugar con ellas. Pero, desde lue-go, cuidado con los países terceros y cuidado con otros países porque al final aquí con todo lo que se firma siempre está la agricultura de por medio como moneda de cambio y eso no está bien, pero, reitero, es un sector muy dinámico en nuestro país y muy impor-tante.

Y su impresión sobre la agricultura ecológica.

La agricultura ecológica es una agricultura que está ahí, que somos el país que tiene más superficie ecológica en Europa. Pero yo creo que hay que seguir perfeccionando porque aquí no nos podemos pasar tampoco, aplicando eso que estudiábamos del punto de equilibrio, donde coinciden la ley de la oferta y la demanda, el punto de equilibrio. Pues ahora mismo yo creo que lo estamos haciendo bien, pero no nos pasemos porque el mercado es un mercado más caro, lógico. Es un mercado que los consumidores pue-den decidir o no, pero hay más consumidores de los otros que de lo ecológico. Por lo tanto, no nos pasemos. Pero yo soy un gran defensor de esa agricultura, pero hay que seguir haciendo las cosas bien y con rigor. Y, desde ese punto de vista, pues tenemos encima de la mesa un nuevo mandato de la Unión Europea, que es ‘De la Granja a la Mesa’. Yo, si me permite cerrar así la entrevista pues diría que se preocupen primero de la granja, que a la mesa llega solo.

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