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Fresas de Aranjuez maceradas con mascarpone

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Seguimos en plena temporada de la fresa (el fresón lo dejaremos para otro momento), lo que significa un cambio en la rutina. Ver la fresa en el campo, en los estantes y en los manteles es comprobar que se acerca la luz, que se divisan los calores y que durante un largo tiempo -si los datos de esta maldita pandemia siguen mejorando- seremos presa de la bullanga y el panchangueo, con un toque de sandez policromada.

El rojo de la fresa es el rojo del frenesí y del desenfreno. El rojo de la fresa es el alma roja de los descarriados y de los hogareños. Es el pezón de todos.

Y es en Aranjuez, entre el Tajo y el Jarama, donde se cultivan las mejores fresas del mundo. Una exquisitez que asoma por el ojal del surco. Bien parecida y chulapona. Y como ocurrió con los espárragos, fueron los Borbones -con la experiencia aprendida en el Palacio de Versalles- los que decidieron empezar a cultivar el manjar en esa zona, aprovechando la fértil tierra de labranza, hasta llegar a conquistar nuestro paladar, nuestros corazones y… el mercado. España es el primer productor europeo y el segundo del mundo.

La fresa es, además, una bomba de vitamina C, un chute de antioxidante que ayuda a reducir la presión arterial y que favorece hasta el extremo el sistema inmunológico. Contiene también una buena cantidad de manganeso, un poderoso agente antiinflamatorio… Y podríamos seguir así hasta el infinito, porque sus propiedades son las propiedades de un pequeño gran placer, resucitador y excitante. Viajero y exótico, como su historia. Así que desconfía de los que ponen mala cara ante un plato de fresas.

En esta receta, el fruto irá acompañado principalmente de un ‘queso’ cremoso, fresco, del norte de Italia, que es como decir del norte del mundo: el mascarpone. En realidad no es queso-queso, pero como si lo fuera. No lleva cuajo. Sí nata y acido. Y ha venido a conquistar el intrincado mundo de los postres. La nota discordante es que estamos ante uno de los quesos más calóricos del mundo, pero esta vez eso nos preocupa lo justo, básicamente lo que ocupan esta línea y la anterior.

¿Te animas?

Ingredientes para 4 personas:

  • 500 g de fresas
  • 500 ml de nata
  • 200 g de mascarpone
  • 200 g de azúcar
  • 1 chorrito de vinagre de Jerez
  • Menta fresca

RECETA:

  1. Lavamos bien las fresas y las secamos con suavidad. Cortarlas en trozos pequeños.
  2. Comenzamos a macerar las fresas con la mitad del azúcar, parte de la menta y el chorrito de vinagre. Dejamos reposar una hora en la nevera.
  3. A continuación, batimos el mascarpone con el resto del azúcar, hasta que quede una crema homogénea y sin grumos.
  4. Preparamos unas copas y ponemos una capa de fresas en el fondo y cubrimos con una capa de la crema de queso. Repetimos, alternando capas de fruta y crema. Se finaliza decorando con más fresas, pistachos picados, almendras y/o la ralladura de un limón.
  5. Guardamos en la nevera hasta el momento de servir.

 

NOTAS:

  • Al macerado podemos incorporar también un poco de zumo de naranja y albahaca picada (en ese caso, dejaremos la menta para mejor ocasión).
  • Por otro lado, si queremos cuidar nuestra conciencia prescindiremos del azúcar del macerado.
  • Al batido de mascarpone y nata podemos añadir también algo de esencia de vainilla.

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